martes, 24 de julio de 2012

EL SAT OCUPA "LA TURQUILLA" Y SE QUEDA


Alrededor de 1.000 sindicalistas han ocupado esta mañana la Finca "Las Turquillas" donde se ubica la Yeguada Militar del Ejército. La finca, dependiente del Ministerio de Defensa, tiene 1.200 hectáreas, la inmensa mayoría en baldío, dado que el Ejército sólo utiliza 20 hectáreas para la Yeguada.

Tras recorrer el kilómetro que separa la carretera de la Finca se penetró en Zona Militar -advertida por grandes cartelones- y se alcanzó el recinto militar donde una comisión del SAT se entrevistó con los mandos militares. Dentro del recinto militar esperaba una compañía de antidisturbios de la Guardia Civil y tropas militares por lo que en asamblea se decidió no forzar la entrada al recinto y permanecer en la zona militar de la finca, iniciando los trabajos de infraestructura y logística para permanecer en la misma.

Esta tarde ya se está habilitando una zona donde esta misma noche más de 100 compañeros y compañeras se quedarán a pasar la primera noche en "La Turquilla" ocupada.

El Portavoz Nacional del SAT, Diego Cañamero, ha señalado que el objetivo de la ocupación es "que la tierra pase a manos de los trabajadores" y que la finca, dedicada a la cría de caballos, pase a ser utilizada por cooperativas de trabajadores y trabajadoras.
"No queremos la propiedad de la tierra, queremos su uso", enfatiza Cañamero, "que la tierra sirva para dar trabajo y crear riqueza, y no para recibir subvenciones de Europa".

El dirigente sindical ha destacado que la comarca sevillana donde se ubica la finca sufre "un 40% de paro" y, ante esa situación, "no puede ser que tierras públicas o privadas puedan estar ajenas a la realidad de un pueblo que ya no sabe qué hacer con el paro". Queremos demostrar que, en manos de cooperativas, la finca tendrá otro uso, pensando en la creación de trabajo y en sacar productividad a la tierra y no sólo en subvenciones de la UE", ha explicado Diego Cañamero.



Sobre el trato con los militares que trabajan en el centro de reproducción equina de la finca ocupada, Diego Cañamero ha dicho que el trato ha sido cortés y que "no tenemos nada en contra de ellos".

Ante la vigilancia de las fuerzas de seguridad que ha acompañado la ocupación, que se ha desarrollado sin incidentes, el dirigente sindical ha declarado que "hemos venido a quedarnos, no es una ocupación simbólica. Somos conscientes, creemos en lo que hacemos y lo hacemos pacíficamente", ha declarado Cañamero, que ha asegurado que "si nos expulsan, volveremos y lo haremos hasta que el gobierno ceda esas tierras a los trabajadores".

(Fuente: SAT ).

CONTINÚA LA SOLIDARIDAD INTERNACIONALISTA CON LOS MINEROS ESPAÑOLES


El Comité de Solidaridad con los Mineros Españoles, patrocinado por la Asociación de Mineros de Durham (Gales, Reino Unido), está realizando una campaña de venta de camisetas y carteles para enviar los fondos recaudados a los mineros en lucha en España. En las fotos, una muestra del material a la venta.


(Fuente: Comité de Solidaridad con los Mineros Españoles)

Por ora parte, el grupo comunista croata Acción Roja realiza pintadas para dar a conocer en su país la lucha de los mineros.

(Fuente: RSA Madrid).

ELA Y LAB SE INCLINAN POR LA UNIDAD DE ACCIÓN CON UGT Y CCOO EL 26-S

ESTOS SINDICATOS ABOGAN POR "UN DÍA DE RESPUESTA GENERAL, AUNQUE CADA UNO CON SU PROPIO DISCURSO"


PAMPLONA. Portavoces de ELA y LAB se mostraron ayer a favor de la unidad de acción con UGT y CCOO para la huelga general que han convocado el 26 de septiembre en Navarra y en la CAV. El coordinador de LAB en Navarra, Igor Arroyo, afirmó que "lo deseable" y "lo que la gente pide" es una "foto" similar a la de la huelga del 29 de marzo, en la que ELA y LAB se adelantaron en la convocatoria y posteriormente UGT y CCOO convocaron en la misma fecha. De esta forma, aseguró que "se conseguiría que hubiera un día de respuesta general, aunque cada uno con su propio discurso y con su propia estrategia", pero con la postura común de rechazo a las medidas de recorte. "Va siendo hora", agregó, de que UGT y CCOO "dejen de mirar a Madrid" y escuchen el "clamor popular" favorable a "una estrategia de confrontación, de lucha, de movilización, de presión, de huelga general". El portavoz de ELA, Imanol Paskual, comentó que su sindicato está a favor de la unidad sindical "pero con contenidos" y subrayó que en ELA no les sirve la unidad "para firmar planes de empleo ni para ser partícipes del Plan Moderna".

Paskual consideró que es "incompatible" la movilización contra los recortes y la participación en el diálogo social y esa, dijo, "es una decisión que tendrán que tomar UGT y CCOO". "No entendemos compatible estar en la calle, en la movilización social con la gente que está sufriendo y seguir sosteniendo ese diálogo social que lo que acaba es legitimando en este caso al Gobierno foral y a la patronal a cambio de financiación social", apuntó.

El sindicalista calificó los recortes del PP como "un golpe de estado antisocial" que va a crear "más paro y más pobreza", porque la política de centrar todas las medidas en la reducción del déficit "nos está conduciendo al precipicio". En Navarra, apuntó, se asiste en este momento a una política de "partido único", porque tanto PP como UPN y el PSN-PSOE "están de acuerdo en el contenido y el objetivo de estas políticas". Igor Arroyo indicó que "es UPN, con la colaboración del PSN, el que ha llevado a Navarra al borde de la quiebra". Arroyo señaló que esta huelga "tendría que valer para que caiga Barcina". La huelga está convocada por ELA, LAB, ESK, STEE-EILAS, CGT, HIRU, EHNE, CNT, Ikasle Abertzaleak, Movimiento Juvenil de Iruña, SOS Racismo, Grupo de Iruña contra las Guerras, Sasoiak y el Colectivo de Personas Paradas de Pamplona y su Comarca.

Fuente: Diario de Navarra

lunes, 23 de julio de 2012

LOS TRABAJADORES DE JOHN DEERE DEMUESTRAN QUE CON UNIDAD Y LUCHA SE PUEDE VENCER AL CAPITAL


Fuente: Unidad Obrera, 23 de julio de 2012

Publicamos el importante acuerdo alcanzado con la empresa tras una dura movilización, de la que podemos destacar la creación de empleo fijo y mejoras salariales.



Aprobado en Asambleas el Preacuerdo de Convenio
Tras 119 horas de paro y el bloqueo de salida de material.
Se consigue una subida del 1,00% con una cláusula de revisión con carácter retroactivo y en positivo al IPC real, más una mejora salarial de 1,50% anual.
Se consiguen 79 contratos fijos, un estudio para pasar a plantilla actividades que realizan 25 trabajadores de contratas. Al superar 20% de temporalidad en taller se aplica conversión automática de contratos fijos.

Tras 119 horas de paro, equivalentes a 15 jornadas de huelga a lo largo de 2 meses de movilizaciones se ha conseguido alcanzar un preacuerdo de convenio en John Deere Ibérica que es considerado como muy positivo por el Comité de Empresa y el conjunto de los trabajadores. Durante la jornada de ayer se han celebrado asambleas en cada turno donde se ha aprobado prácticamente por unanimidad el preacuerdo.

Buena parte de los dos meses de conflicto se procedió incluso al bloqueo en la salida de material necesario para realizar las piezas que se dejaban de hacer en fábrica por el paro.

Nos encontrábamos ante una óptima situación de trabajo, de inversiones y de beneficios, pero también con la determinación de la Dirección por tratar de imponer la reforma laboral en John Deere y de recortar el poder sindical en la empresa.

La Dirección pretendía que no hubiera revisión salarial, que fuera por debajo del IPC, que las subidas se vincularán al absentismo y productividad, imponer el 10% de desregularización de la jornada, que los días de libre disposición dejarán de serlo y los fijara ella, y un plan cuartelero de presencia en el puesto de trabajo. Nada le ha salido.

La determinación de la plantilla ha sido fundamental, con la incorporación de una mayoría de trabajadores jóvenes, producto del relevo generacional, que han participado muy activamente en los paros, en las asambleas y en las “culebras” (piquetes) por oficinas, así como en la vigilancia del bloqueo de camiones. Junto con la firmeza del Comité de Empresa, encabezado por CCOO, la unidad entre todas las secciones sindicales (CCOO-UGT-CSIF) y la plantilla además de una incorporación importante a los paros del colectivo de oficina, han sido claves para alcanzar este acuerdo que cobra más valor en el actual contexto nacional.

Salario:

Subida inicial cada año de 1,00%, con cláusula de revisión del IPC real al final de año, con carácter retroactivo y en positivo.
Mejora adicional de 1,50%, cada uno de los 4 años de vigencia del convenio, 2012-2015.
Los atrasos de 2012 que corresponde abonar ahora son del 2,5%, y actualizan tablas.
Incremento de un 5% a los salarios más bajos del colectivo de empleados.

Flexibilidad:

La cuestión más importante y complicada ha sido la de poner freno a la reforma laboral. La Dirección pretendía imponer la distribución irregular de la jornada y la bolsa de horas con carácter obligatorio. Los trabajadores y el Comité de Empresa han mantenido la firmeza precisa para que las medidas de flexibilidad tengan carácter voluntario, control sindical y no se puedan realizar de forma forzosa. En este sentido se acuerda la creación de un Bolsa de 160 horas y la posibilidad de hacer un calendario irregular voluntario.

Empleo:
Realización de 70 contratos fijos en el personal operario incentivo: 50 en 2012 y 20 en 2013. Estos contratos se suman a los 88 fijos que se hicieron tras el acuerdo cerrado en enero sobre la Lista de Empleo 2011 sumando un total de 158 nuevos trabajadores fijos.

Para 2014 y 2015 se aplica una cláusula automática de creación de empleo fijo en el caso de superar el 20% de temporalidad en el colectivo operario incentivo.

Se realizan 9 contratos fijos más en el colectivo horario (7 en reparación de máquinas y 2 en prototipos). Además se acuerda que en 6 meses estará resuelto el proceso y las convocatorias para cubrir con personal de John Deere las actividades de mantenimiento de hornos, mantenimiento de líneas y trazabilidad con los puestos que sean necesarios consiguiendo así una reducción importante de la subcontratación. Actualmente son 25 puestos de trabajo cubiertos por 3 contratas diferentes.

Renovación del plan de Jubilación Parcial:

Se realiza nuevo plan de jubilación parcial desde el 1 de enero de 2013 al 31 de diciembre de 2018 al que podrán acogerse cerca de 80 trabajadores. En los términos del acuerdo anterior incorporando las modificaciones legales y afirmando que los trabajadores de la Lista de Empleo 2011 serán relevistas para optar a empleo fijo.

Mejoras sociales:

Aprobación del Plan de Igualdad, que recoge las medidas legales y varias mejoras, así como otras acciones que facilitan la conciliación.
Elaboración de un Plan de Movilidad.
Incremento de la oferta abierta de formación con hasta 40 horas remuneradas.
Incremento de los fondos y cuantías de ayudas a la enseñanza, escuelas infantiles, e hijos con discapacidad física o psíquica.

Asambleas:

Se debe incorporar un acuerdo adicional para mantener el procedimiento habitual de realización de asambleas por el Comité de Empresa y las Secciones Sindicales.

Frente a las políticas sindicales de conciliación y claudicación, este preacuerdo de convenio es un ejemplo claro de que la unidad y la lucha de los trabajadores son determinantes a la hora no sólo de defender derechos sino de arrancar conquistas laborales y sociales.


PROSIGUE CON DECISIÓN LA LUCHA DE LOS MINEROS

Hoy, 23 de julio, y desde las ocho de la mañana, los piquetes mineros con unos 50 miembros, han bloqueado la entrada de carbón de importación en la central térmica de Compostilla (León), propiedad de Endesa. Dan así una nueva lección de valor y determinación, al enfrentarse no sólo a gobierno y capitalistas españoles, e incluso a maniobras no muy claras por parte de las cúpulas sindicales, sino que tampoco se arredran ante el todopoderoso banco de inversiones norteamericano (es decir: de especulaciones) Goldman Sachs, uno de los colosos del capital financiero internacional, que es quien está especulando con el carbón importado almacenado en los muelles del puerto de Gijón. Por cierto, que los mineros colombianos de donde los especuladores traen el carbón para jodernos por igual a los obreros de uno y otro país, también se encuentran en lucha, a causa de la destrucción masiva que causan en su país las explotaciones de las multinacionales, y el reguero de miseria, asesinatos de sindicalistas, y militarización que originan. Puede seguirse su lucha en: sintramienergeticanacional.blogspot.com

Por otra parte, los mineros mantienen dos puestos de información en Madrid, para informar y recoger la solidaridad de la clase obrera y los trabajadores madrileños. Uno está en el Paseo del Prado, a la altura del Museo del Prado, y el otro está en el Paseo de La Castellana, frente al Ministerio de Industria. Una ocasión única para acercarse, charlar con estos héroes de la clase obrera, firmar y mostrar nuestra solidaridad. (SE RUEGA DAR MÁXIMA DIFUSIÓN).

Prosigue asimismo la represión por parte de los mercenarios del capital en contra de la lucha de los mineros. La Guardia Civil, esos mismos que algunos tratan de hacernos creer que "también son trabajadores", han detenido a tres obreros en Pola de Lena , uno de ellos carpintero municipal y otro parado de la construcción, acusándoles de atentado contra la autoridad y desórdenes públicos durante el corte de la autopista A-66 en Pola de Lena. No amedrentará eso ni a los mineros ni al resto de la clase obrera, dispuestos como estamos a seguir el camino que señalan nuestros hermanos del carbón. Que tomen nota los que nos quieren lavar el cerebro con el cuento chino de que los "pikolos" y los "maderos" también son "de los nuestros".

Continúan, por otro lado, los encierros en los Ayuntamientos de Cangas del Narcea y de Palencia, así como en la Diputación de León, y en los pozos asturianos de Candín y Santiago, y en la mina leonesa de Santa Cruz del Sil, según informa la web Unidad Obrera.

TRABAJADORES DE SUZUKI EN LUCHA, EN ESPAÑA Y EN LA INDIA


LOS TRABAJADORES DE SUZUKI SE PLANTAN ANTE EL CONCESIONARIO DESPUÉS DE 7 MESES SIN COBRAR Y TRAS SER DESPEDIDOS POR INICIAR UNA HUELGA


La empresa les adeudaba siete mensualidades, y el pasado 20 de junio iniciaban una huelga que se ha saldado con un burofax recibido el 9 de este mes de julio en el que se les comunicaba el despido.

La interpretación que hace la compañía es que se trata de un despido procedente, por participar en una huelga que el grupo Autotracción Bierzo considera ilegal. Sin embargo, los trabajadores, concentrados a las puertas del concesionario, aseguran que fue comunicada a subdelegación del Gobierno y recibió el visto bueno la convocatoria de huelga indefinida.
Los juicios comenzarán en septiembre.

Entretanto, el grupo automovilístico ha suplido la falta de trabajadores con otros venidos de puntos como La Robla donde también tienen concesionarios, afirman los despedidos. Comercial de ventas, jefe de taller, responsable de recambios y almacén y dos mecánicos han sido afectados por este impago de 7 nóminas y la carta de despido.

Fuente: Infobierzo


INDIA: MOTÍN Y DISTURBIOS EN LA FÁBRICA DE SUZUKI


Los disturbios en la fábrica de Maruti Suzuki estallaron tras el despido de un empleado que había abofeteado a un directivo después de que le infligiera un trato denigrante.

91 trabajadores han sido arrestados por los disturbios
El muerto es el director general de la fábrica.
Los disturbios obligaron a cerrar la planta de autos Suzuki

El gigante automovilístico Maruti Suzuki ha reconocido que el muerto en el incendio provocado durante las revueltas de obreros del miércoles en su fábrica situada al sur de Delhi es el director general de la planta.

El fallecido fue identificado como Awanish Kumar Dev y, según dijo a Efe el subcomisario de la Policía local, Maheshwar Dayal, 91 trabajadores fueron arrestados acusados de asesinato, y más de 50 personas resultaron heridas, entre ellas 40 ejecutivos y directivos de la fábrica de automóviles.

Los disturbios en la fábrica de Maruti Suzuki estallaron tras el despido de un empleado que, supuestamente, había abofeteado a un directivo después de que le infligiera un trato denigrante.

El problema se inició cuando se produjo un altercado entre un supervisor y un trabajador, pero este último fue despedido de inmediato, lo que originó una protesta multitudinaria en la planta automotriz que se salió de control.

Tras los choques, un grupo de trabajadores intentó encerrar en una sala a ejecutivos de la empresa, algunos de los cuales se hicieron los muertos para salvar la vida.

Los disturbios concluyeron a última hora de la tarde, después de que dotaciones policiales se desplazaron a la factoría, situada en la localidad de Manesar, en el Estado de Haryana.

Subsidiaria local de la japonesa Suzuki, Maruti Suzuki es el fabricante de vehículos líder de ventas en la India, seguido de las compañías coreana Hyundai y de la india Tata.

La policia india acusa a los trabajadores protagonistas de la rebelión de tener vinculos con los maoístas y concretamente dicen que el PCI (Maoísta) cuenta con bases en la ciudad.

De acuerdo con The Times of India, al menos tres mil trabajadores enfurecidos se reunieron en la planta y prendieron fuego a varios edificios.

Al menos cinco edificios de la planta, incluyendo una sala de control, fueron incendiados durante los disturbios, pero cuando el fuego fue controlado, los bomberos encontraron los restos calcinados de un cuerpo.

En un comunicado, voceros de Maruti Suzuki acusaron a los trabajadores de iniciar el fuego, y de provocar heridas a 40 ejecutivos y gerentes de la planta, que produce 550 mil unidades al año.

La declaración señaló que dirigentes sindicales habían tratado de impedir la adopción de medidas disciplinarias contra el trabajador que golpeó a su superior y que habían también impedido a los ejecutivos salir de la fábrica, manteniéndolos como rehenes.

La planta de Manesar es una de las dos operadas en la India por Maruti Suzuki, una filial de Suzuki Motor Corp. de Japón, que emplea a más de nueve mil personas en ese país.

¡¡¡ VIVA LA JUSTICIA PROLETARIA!!!
¡¡¡ ANTE LA VIOLENCIA DEL OPRESOR, EL OPRIMIDO TIENE DERECHO A USAR LA VIOLENCIA!!!
¡¡¡ LA REBELIÓN SE JUSTIFICA!!!
¡¡¡ VIVA LA GUERRA POPULAR EN LA INDIA!!!

Fuente: RSA Madrid

domingo, 22 de julio de 2012

REFLEXIONES ACERCA DE LA CRISIS ACTUAL


La crisis actual no se inscribe en el vacío, sino que ocurre como una etapa más de un determinado proceso. Para empezar, hay que distinguir las crisis que podríamos llamar “normales” en el capitalismo, las fases recesivas del ciclo de negocios, como dicen los economistas burgueses. Esta no es de ese tipo: es una crisis en que todo el edificio del capitalismo se tambalea, es una crisis estructural, como la de 1929, o como lo fue, quizás no tan grave, la de los años 70.

Pero incluso siendo una crisis estructural, tiene unas características peculiares, porque ocurre como una fase de un proceso histórico específico. Un régimen social, digamos el capitalismo, es estable cuando hace progresar la sociedad, cuando lleva a la sociedad hacia delante, cuando, se viva hoy bien o mal, los diferentes sectores sociales tienen la seguridad de que mañana se estará mejor, quizás pasando por etapas de dificultades, pero la tendencia es clara. Entonces, las diversas clases sociales prestan su confianza y su apoyo a la clase dominante, a la clase social que está al frente de ese proceso y dirige al conjunto de la sociedad, y al hacerlo consolidan y refuerzan dicho sistema. Por eso, en esas condiciones, cuando cada generación ve que vive mejor que la anterior, y que las posteriores vivirán aún mejor, el régimen social del que se trate, en nuestro caso el capitalismo, es estable. El apoyo social hacia la clase dirigente legitima y consolida su poder. Pueden venir todas las crisis que se quiera, que mientras sean vistas como una simple etapa de dificultades temporales dentro de una tendencia general a mejorar, no erosionarán el orden social ni el poder de la clase dominante.

Pero todo régimen social tiene sus límites a los que llegará antes o después. Como explicaba Marx, antes o después el desarrollo de las fuerzas productivas chocará contra los límites del marco que ha hecho posible dicho desarrollo, entrará en conflicto con el modo de producción. Entonces, las clases dominantes, para mantener su poder, su dominación sobre la sociedad, para tratar de contener las fuerzas productivas en desarrollo dentro de los límites del modo de producción, o en palabras más sencillas: para tratar de contener el desarrollo de las fuerzas económicas y los nuevos impulsos en la economía y las relaciones sociales sin que rompan el sistema social, el capitalismo en nuestro caso, comienzan una labor de zapa contra la sociedad. Ese conflicto entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el modo de producción, significa que dicho modo de producción es cada día más ineficiente. En un nivel superior, esto significa que las clases dominantes, para mantener su situación de dominio y de privilegio, e incluso aumentarlos, comienzan, no a impulsar hacia delante la sociedad, sino a devorarla, a desmantelarla, para así tratar de mantener dicha eficiencia.

Es entonces, cuando la clase dominante y el sistema de organización social sobre el que impera impulsa a la sociedad no hacia delante, sino hacia peor; cuando cada generación, no de la clase dominante, sino del resto de clases y sectores, de la masa de la población, ve que cada generación vive no mejor que la anterior, sino peor. Cuando la clase dominante desmantela los mecanismos de reproducción social: servicios, medios de vida de los trabajadores mediante disminución del salario real, educación, sanidad... y lo hace con el único fin de subsistir como tal clase dominante y salvar el orden social, lo que ocurre es que las clases dominadas, en cuanto toman conciencia de que no se trata de una malhadada etapa de dificultades, sino de que es la tendencia del desarrollo social impuesta por el sistema social vigente, dejan de tener razones para apoyar el sistema social, para apoyar a la clase dominante. Entonces se entra en la etapa de inestabilidad social, en la etapa de las revoluciones.

El desarrollo económico desde la Segunda Guerra Mundial, responde a este esquema. La época del capitalismo keynesiano, la llamada edad de oro del capitalismo, fue una época de ascenso, en la que a lo mejor no se vivía tan bien como ahora nos parece recordar, o como nos cuentan, pero la cuestión era lo bien o mal que se estaba a día presente, sino que había una tendencia clara hacia la mejora, una tendencia surcada por altos y bajos, por periodos de abundancia y de dificultades, pero una tendencia clara. Por eso la gente apoyó al capitalismo. Por eso hubo un pacto implícito capital-trabajo, que se encarnaba en el apoyo de las clases obreras a los partidos socialdemócratas, un modelo sindical que tendía cada vez más a convertir los sindicatos en sindicatos de servicios, y muchas otras transformaciones de signo conservador que ocurrieron en aquellos años.

Pero llegaron los años sesenta. En concreto, a mediados de 1966 ya estaba claro en los EEUU que habían comenzado las dificultades. El capitalismo keynesiano ya no permitía a las empresas obtener altos rendimientos, la economía se estancaba, el keynesianismo amenazaba con llevar a las sociedades occidentales a la ruina. Esta fue la raíz de la crisis de los 70. Una crisis que inició una nueva etapa del desarrollo capitalista, que aunque ha pasado por varias fases bastante diferenciadas, se denomina habitualmente con la común etiqueta de “neoliberalismo”.  El capitalismo alcanzó su cima en su Edad de Oro particular con el capitalismo keynesiano, pero con el neoliberalismo empezó a descender por el otro lado de la colina. Desde entonces, comenzamos a caminar cuesta abajo. Se desmantelan servicios, servicios que no son un regalo, sino que son los mecanismos de reproducción social, lo que permite que los trabajadores estén sanos, bien alimentados y bien formados, por ejemplo. La privatización de algunos de estos servicios no supone más que una forma de lo mismo: aquellos servicios que la sociedad, que el esfuerzo común ha llevado a tal nivel de desarrollo que ya son rentables para la explotación del capital privado, se privatizan, pero esa privatización significa restringir el acceso a dichos servicios a amplias capas de la población, y además que, por ejemplo, ya no habrá mas o menos la misma sanidad para todos, sino una sanidad como la que hay ahora para todos, sólo para ricos, una de inferior calidad para los que puedan pagar, y nada para los pobres. Al tiempo, los salarios reales bajan de década en década, se pierden derechos laborales, etc., todo lo cual significa una sola cosa: aumenta el nivel de explotación de la mano de obra, de la fuerza de trabajo por parte del capital, todo en un intento desesperado de éste de compensar la pérdida de eficiencia del capitalismo, su creciente ineficacia y, así, salvar al sistema y a la clase dominante.

Ahora, cada generación vive peor que la anterior. Ahora, aunque se pase por etapas relativamente buenas, la tendencia es a empeorar continuamente. Ahora, el capitalismo sólo es capaz de mantener la economía a flote devorando a la propia sociedad, destruyéndola paso a paso. El capitalismo ya no proporciona a la sociedad una economía, para aquéllo que una sociedad necesita la economía; sino a costa de ello.

El capitalismo, desde hace treinta años, ha entrado en su fase inestable, en la fase que, de tomar conciencia las amplias capas de la población, y en particular la clase obrera, de esta situación objetiva, corresponde a la época de las revoluciones que han de acabar con el capitalismo y traer el socialismo.

Si bien hasta ahora el neoliberalismo les ha funcionado con mucho éxito y más de un tropiezo serio, han logrado mantener el orden capitalista e incluso “celebrar los mercados”, como ha sido a costa de devorar la sociedad, a costa de destruir los mecanismos de reproducción social, a costa de disminuir el nivel de vida de las amplias masas de la población en particular, al salvarlo de ese modo, en realidad estaban salvando no al enfermo, sino el día, y agravando la enfermedad. Era inevitable, como muchos desde el campo del marxismo previeron hace ya tiempo (Sweezy y Baran, por ejemplo), que esto acabara en una crisis estructural como la presente.

Una crisis estructural y sistémica, todo el tinglado se tambalea y cada vez lo hace más violentamente. Pero no en una etapa en que el sistema es estable, sino en una etapa en que el sistema es inherentemente inestable, por lo que explicaba más arriba. Es algo nuevo en la historia del capitalismo: es una crisis de colapso. Es verdad, ha habido épocas en que el sistema ha tendido a colapsar, en el periodo que condujo a cada una de las dos guerras mundiales, pero fueron etapas de dificultades temporales muy, muy agudas, sin que el capitalismo hubiera alcanzado aún su cima, sin que hubiera empezado aún a caminar por la ladera cuesta abajo. Ahora, pues quizás no sea tan grave, tan aguda, la crisis actual (tiene la pinta de que sí), pero el diferente contexto en el que ocurre, el carácter opuesto de dicho contexto, hace que sea mortal de necesidad. Por eso, esta es lo que podríamos llamar, por usar un término gráfico, la primera “crisis de colapso” en la historia del capitalismo.

¿Significa esto que el socialismo está a la vuelta de la esquina, que el capitalismo ya va a morir, que podemos despreocuparnos por esto, incluso ir celebrando ya la muerte del capitalismo y centrar nuestros esfuerzos en ver cómo hacemos para que la crisis no se nos lleve por delante a cada uno de nosotros (algo que de todas maneras no queda más remedio que hacer)? No, no significa eso.

Las leyes del desarrollo histórico no son leyes deterministas. Son leyes tendenciales. Y como el propio Marx explicaba, a las tendencias se le oponen diferentes mecanismos para contrarrestarlas. Esto, lo sabemos de sobra. Está la ley a la disminución de la tasa de ganancia, que es una ley tendencial que se muestra inexorable, el capital la contrarresta aumentando el nivel de explotación del trabajo, disminuyendo salarios reales y nominales, quitando derechos laborales para aumentar la “productividad” del trabajo. Esto es algo que debería comprenderse con facilidad, porque como resalto en este ejemplo, son cosas que vemos todos los días, de la experiencia diaria de todo trabajador. Las leyes tendenciales nos informan acerca de lo que tiene sentido hacer y lo que no, acerca de qué cabe esperar, nos permiten trazar una estrategia y una táctica, pero no nos dicen qué va a suceder, el futuro no hay forma de conocerlo hasta que no llega: sólo podemos barajar posibilidades. Pues lo mismo ocurre con la tendencia actual del capitalismo a colapsar como orden social, y también para la tendencia a que el capitalismo sea sustituido por el socialismo. Y esto tiene importantes consecuencias.

En primer lugar, que el capital, la burguesía va a tratar de echar mano de medidas para contrarrestar esta tendencia de manera cada vez más desesperada. La guerra siempre ha sido una de las mejores maneras del capitalismo para superar una situación difícil; esperemos, pues, más guerras, no menos, conforme el capitalismo se debilita, y precisamente porque se debilita. Por lo mismo, esperemos, conforme el capitalismo es más débil, más ataques contra nuestro nivel de vida, más disminuciones de salarios y de derechos, más recortes, más privatizaciones de servicios públicos, no menos. Sí, precisamente porque el capitalismo es más débil. Esto sólo se puede evitar luchando unida la clase obrera y liderando al resto de la sociedad, y teniendo claro que al luchar por esto, se esta´luchando por romperle las piernas al capitalismo y tumbarlo en el suelo, porque se están eliminando las medidas para contrarrestar la tendencia a su colapso. Las luchas sociales, inevitablemente, van a aumentar en ferocidad. Pueden tomar un signo u otro, dependiendo de lo que hagamos. Pero esta no va a ser una época apta para cobardes, porque el conflicto es inevitable y promete ser despiadado, a vida o muerte (el capitalismo se juega su subsistencia, y nosotros obreros también), se incline a favor de unos o de otros.

En segundo lugar que las tendencias se pueden verificar, o pueden ser suficientemente efectivas y mantener el capitalismo durante siglos, sumiendo a la gran masa d ella población en la más absoluta de las miserias, e incluso en un caso extremo llevando a la destrucción total del orden social, conforme la burguesía devora a la sociedad para tratar de mantenerse: quizás su empeño por destruir la sociedad para mantenerse ellos alcance pleno éxito. El capitalismo no va a caer si nuestra generación no está dispuesta a darle el último “empujoncito”, y las consecuencias serían fatales para las generaciones futuras, y presentes (ya hemos tomado un pequeño aperitivo de lo que nos espera).

Aquí en Europa Occidental, tenemos precedentes históricos de situaciones similares. El imperio romano, entró en una etapa de declive que duró siglos. La aristocracia, la clase dominante, intentó mantener el orden social pero, al hacerlo, devoraba a la sociedad. Los impuestos necesarios para mantener dicho orden vaciaban las ciudades y la gente huía al campo, por ejemplo. La sociedad colapsó. Pero nada vino a sustituirla. Se mantenía el viejo orden, en lo que era posible, como un zombi, llevando a la sociedad cada vez más a la miseria, a al disminución de población, a la desaparición del comercio y de la producción de mercancías que ya existía en Roma. Esto hizo posible las invasiones bárbaras, que le dieron la puntilla, pero que fuero la consecuencia, y no la causa, del desmoronamiento de la sociedad (aparte de que fueron un proceso muy largo y de múltiples formas, no una especie de guerra relámpago de conquista). Y vino la alta edad media, la edad oscura, de la que, con el transcurrir de más siglos, se acabó saliendo. De acuerdo, la estructura de clases de la sociedad romana, con la importancia de la esclavitud y la incapacidad de los campesinos de ir más allá de las revueltas de bagaudas, hacía difícil el que las cosas fueran de otra forma, y hoy el panorama es el opuesto, parece difícil que las cosas no acaben en el socialismo. Pero no hay nada que se pueda dar por sentado, por eso: porque el futuro no está escrito y depende de nosotros que sea una cosa u otra.

Hay que ponerse a ello con todas nuestras energías. Pensemos en características de la situación objetiva que nos favorecen. Por ejemplo: a grandes rasgos, de manera muy general, puede decirse que los revolucionarios somos los que queremos destruirlo todo, y los reaccionarios los que quieren conservarlo. Pero en una situación como la actual, esto no es así. Queremos la destrucción del actual orden social, porque es el único camino de conservar un orden social, de seguir adelante con el progreso, con la cultura. Son los reaccionarios los que, al tratar de conservar su orden social, su dominación de clase, y como para hacerlo no les queda más remedio que ir destruyendo la sociedad, ir arrasando todo como si hubiera pasado Atila, devorarlo todo... como decía, son ellos los que al tratar de conservar su orden social, están destruyendo la posibilidad de todo orden social. EL instinto de conservación de la gente, no de la clase obrera que tiende naturalmente hacia el socialismo, sino de todo el conjunto de la sociedad excepto el propo gran capital, les atrae de esta manera hacia la revolución socialista, en mayor o menor grado, pero en grado siempre creciente, objetivamente (para que tomen conciencia, para que interpreten correctamente esta situación que tienen ante sus ojos, y en esto también la clase obrera, es por lo que es necesario intensificar al máximo el trabajo político).

Otro rasgo de nuestra época que actúa a nuestro favor es el siguiente: como comentaba el otro día, existen sólo dos verdaderas clases en la sociedad, la clase obrera, y la clase capitalista. La actual fase de desarrollo del capitalismo, su fase de declive, vemos cómo homogeiniza a nuestra clase, cómo los restos de aristocracia obrera, tan importante en el capitalismo keynesiano, tienen a desaparecer al igualarse sus condiciones con las del resto de la clase; cómo al privarnos a todos de derechos, nos convierten a todos en precarios; cómo al reducirnos el salario real a todos, todos somos “mileuristas”. Nuestra clase se unifica, se homogeiniza, se hace un todo. Por el contrario, la burguesía tiende a descomponerse. Su núcleo central, el gran capital, e el terreno de lo objetivo, tiende a quedar abandonado por sus hermanos subyugados de su clase. Los pequeños empresarios, hasta el momento acérrimos defensores del capitalismo, sin embargo claman contra el gran capital centrándose en su forma dominante: el capital financiero, los banqueros. A los profesionales, quizás no tan comprometidos con el capitalismo, con el paro como perspectiva y rotas las promesas que les había hecho el capitalismo de ser gente privilegiada, también claman contra el gran capital y contra su dominación política, si bien su impulso anticapitalista no pasa más allá de una denominación y de la demagogia. Y así sucesivamente. La clase obrera aprieta sus filas, se consolida. La burguesía se descompone como formación social, como clase. Y de nuevo hay que ver aquí que el futuro no está escrito. Esta situación, en especial en lo que respecta a las clases medias, y como ya demostró en el pasado, puede ser perfectamente manejada por el gran capital, utilizando a estas clases medias como base social de la dictadura abierta de la burguesía, lo que habitualmente se llama fascismo, para combatir a la clase obrera. Para que la gente tome conciencia de esta situación objetiva y no se deje embaucar por el gran capital, es necesario el trabajo político, y unas estrategia y táctica políticas flexibles, audaces, rápids en la respuesta ante los cambios de situación, inteligentes y astutas.

Otro rasgo importante de nuestra época, y también de importantes consecuencias. Se dice, siguiendo a la propaganda burguesa justificadora de lo que se ha dado en llamar “globalización”, así como los procesos de privatización y eliminación de servicios públicos, que los capitalistas quieren destruir el Estado nación y sustituirlo por una especie de gobierno mundial. Sin embargo, esto es confundir unos hechos con otros, un error que además puede llevar a conclusiones muy dañinas. Lo que el gran capital está destruyendo no es el Estado nación, sino aquellas partes del Estado que encarnaban el pacto capital-trabajo que sustentaba el ya desaparecido capitalismo keynesiano (o Estado del bienestar, como lo llaman en la prensa): regulaciones al capital, regulaciones de derechos, servicios públicos, etc. Y a la vez que hacen esto, refuerzan el papel del Estado como sostenedor del propio gran capital. ¿Nadie se ha dado cuenta de los rescates a la banca, por ejemplo? ¿De los préstamos a la banca que el Estado garantiza, es decir: garantiza que se los vamos a pagar nosotros a los capitalistas? ¿De los recortes y los déficits presupuestarios causados por esto, así como para compensar la pérdida de valor de los activos especulativos en manos del gran capital? Y esto son sólo algúnos ejemplos. De no ser por el Estado, por el Estado nación, el capitalismo, en la actual crisis, no hubiera sobrevivido hasta el día de hoy. De hecho es que, simplemente, el capitalismo actual no podría ni existir sin el Estado nación, el que provee de infraestructuras, regulaciones, mecanismos, represiones, garantiza la circulación monetaria, los cobros y pagos, los contratos, etc. sobre la base de los cuales funcionan los mercados; contiene y reprime a la clase obrera; disciplina las sociedades según las necesidades del gran capital; podemos incluso ver cómo la banca europea tiene una estructura cien por cien nacional, con lo que uno se puede imaginar en el resto del mundo.

Lo que sí ocurre es que las fuerzas productivas tienden a desarrollarse internacionalmente, los mercados se organizan cada vez más internacionalmente, la producción se organiza internacionalmente, etc. Y esto choca con el carácter nacional del capitalismo, con la imposibilidad del capitalismo de liberarse del Estado nación, de superar sus límites. Esto lo vemos en dos rasgos principales: primero, en que al internacionalizarse bajo las constricciones del estado nación, las desigualdades nacionales cada vez se acentúan más, los países ricos son cada vez más ricos, los pobres, cada vez más pobres y con una economía del todo caótica, subordinada y saqueada por los grandes capitalistas de los más ricos, incluyendo los capitales, que ahora fluyen desde el tercer mundo hacia el centro capitalista (EEUU, Europa y Japón). Es una internacionalización que agrava las tensiones nacionales, es una internacionalización deforme y no armónica, inestable y que sólo se puede mantener, cada vez, más mediante el uso de la fuerza. Incluso dentro de la UE podemos ver cómo esta característica se da, sobre todo ahora con la crisis en que esas divergencias nacionales se están agravando cada vez más rápido. Dicho de otro modo: esa internacionalización, bajo el capitalismo, sólo puede tener la destructiva forma del imperialismo. De eso se trata: de imperialismo, y no de destrucción del Estado nación.

¿Y esto por qué es importante? Porque decir, erróneamente, que el gran capital quiere destruir el Estado nación es poco menos que decir que la manera de enfrentarse al gran capital es defendiendo el Estado nación. Que la manera de enfrentarse a los recortes, a las privatizaciones, es defender el Estado nación. Es una llamada al nacionalismo. Y el nacionalismo puede tener sentido en el enfrentamiento de las naciones dominadas por los imperialistas como manera de combatir ese dominio, pero desde luego no lo tiene aquí, porque sería tanto como unirnos a “nuestros” imperialistas en sus agresiones y rapiñas.

El papel de un revolucionario no es caer en el nacionalismo, sino acabar con el capitalismo para que la tendencia al desarrollo internacional de las fuerzas productivas sea liberada del estrecho marco del Estado nación, para que esa tendencia no se vea constreñida y deformada por el Estado nación, para que ese desarrollo no tenga las características destructivas y antiarmónicas que tiene bajo el capitalismo, bajo el imperialismo, sino que sea un desarrollo equilibrado, armonioso y además igualitario entre las diferente partes del mundo. Las fuerzas productivas chocan contra los límites del capitalismo. Nosotros hemos de derribar esos límites. El capitalismo no puede existir sin el Estado nación Nosotros hemos de llevar a la sociedad a hacer lo que el capitalismo no puede hacer y superar el Estado nación.

Estamos en una región del mundo, Europa, en que vemos precisamente, con la UE, cómo los capitalistas no son capaces de salirse del marco del Estado nación. Cómo los mercados siguen organizados en torno a la nación, y lo único que se ha hecho es liberalizar el tránsito de mercancías y capitales. Cómo las industrias, los sistemas financieros, las agriculturas siguen organizados a la manera nacional. El capitalismo no es capaz de hacer otra cosa. Vemos también cómo las relaciones entre unas burguesías y oras, son relaciones de poder entre dominantes y dominados, relaciones de poder entre burguesías nacionales, típicas del imperialismo. Y vemos cómo se encarna todo esto en el euro, la moneda supuestamente única, pero que actúa como mecanismo de dominio de ciertos capitalistas nacionales sobre otros (no nombraré naciones en particular, porque no quiero hacer ninguna concesión al prejuicio nacionalista). La UE es un engendro imperialista, incapaz de superar los límites nacionales, y que debe ser demolido para dar paso al socialismo, y con el socialismo, a una verdadera unión de los pueblos y trabajadores de Europa, superando así al Estado nación, que tuvo su origen con el ascenso de la burguesía y desaparecerá con el fin del dominio de ésta.

Dentro de esta región particular del mundo en la que estamos, Europa, el propio desarrollo del capitalismo y su crisis, nos marca una tarea que debe ser prioritaria para nosotros: buscar la solidaridad, y más allá de esto la cooperación y la alianza de la clase obrera europea, y de todos sus trabajadores y sus pueblos. Por varias razones. En primer lugar hay que tener claro que, por el distinto ritmo y dirección de desarrollo del capitalismo y su crisis en cada una de las naciones de Europa, la revolución no va a ocurrir, no puede ocurrir, de forma simultánea en todos los países. Necesariamente, y si es que llega a ocurrir, va a ocurrir primero en unos y después en otros. Sólo realizando desde ya la unidad más estrecha posible entre las diferentes clases obreras nacionales de Europa será posible evitar que, cuando la revolución estalle en uno de los países, las burguesías del resto acudan en auxilio de sus hermanos de clase y nos aplasten la cabeza, en un país después de otro. Segundo, orque al tener desarrollada esta unidad de clase a nivel continental, cuando las burguesías de otros países traten de ayudar a los suyos en un país en revolución, eso no haga sino acelerar el proceso revolucionario en sus propios países, levantando la ira de su clase obrera y de su pueblo. Y tercero, porque una vez que la oleada revolucionaria haya barrido Europa, es preciso hacer lo que comentábamos antes: levantar un orden social internacional de carácter socialista, superar el Estado nacional primero mediante federación o como más oportuno se considere, a nivel europeo en una primera instancia. Sólo la revolución socialista puede colmar las aspiraciones de unidad de los pueblos de Europa, unidad entre iguales y no entre dominados y dominadores. Y aunque este proceso de unidad no se vaya a parar en Europa, sería aventurado decir ahora nada acerca de cómo se va a desarrollar con respecto a otras regiones del mundo.

Se trata pues, no de caer en el nacionalismo como respuesta al imperialismo, sino de ser internacionalista.